Noz cruzamos en un semáforo. Se acercó a mí timidamente y dio media vuelta siguiendome sobre sus propios pasos. Durante todo el trayecto a la parada caminó a mi lado. Incluso cuando llegué a ella se quedó esperando conmigo. El E5 tardaba como de costumbre, pero él no se inmutó. Lo miré y sonreí. Siguió a mi lado hasta que llegó; entonces le acaricié la cabeza, movió la cola y ambos nos fuimos contentos.
Septiembre 6, 2008 a las 9:31 am |
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